Fin de semana

Ayer visité Valparaíso y Viña del mar, aunque algo deprisa y sin pausa, pero muy agradecido a mis estupendos anfitriones por darme unas pinceladas de las famosas localidades de la costa.
Valparaíso me dejó frío al inicio, una ciudad con aspecto de grande, como sin playa, todo el puerto industrial. Impresionan los barcos gigantes llenos de contenedores. Bonitas vistas de la bahía. Luego subes a los cerros, llenos de casas, llenísimos, casas por absolutamente todas partes, y allí hay callecitas empinadas, pequeños restaurantes, balcones. Un sitio para recorrer sin coche, con sus «ascensores» que son para mí funiculares, aunque parece que cuesta encontrarlos que funcionen. Una pena, sería muy útil para los habitantes y un fantástico reclamo para turistas.

Viña del Mar es quizás más parecido a un lugar de la costa mediterránea de veraneo. Apartamentos con una costa preciosa que recorrimos en coche. Lugares para comer pegados a la orilla donde se pueda disfrutar de las vistas. Construcciones amontonadas a centímetros de la carretera que, en otras circunstancias, se consideraría peligrosa. Comí locos, sorprendentes, y albacora a la plancha, una especie de bonito, bastante bien. Caminé por el paseo con «mi tío el chileno» y volví a casa. Como estuve hablando y distraído, acabé yendo al gimnasio en vez de correr y vi un par de capítulos de Parks & Recreations mientras hacía ejercicio en una máquina, que todavía no sé ni lo que es (¿será elíptica?).


Hoy en cambio no he viajado, me he despertado, he desayunado tranquilamente, y me he ido a misa. Después he vuelto un momento y me he ido al pueblito de los Dominicos, donde hay muchas tiendas de artesanía, para comprar un par de regalos.
Luego he vuelto paseando por Las Condes, un «barrio bien» de Santiago, con un parque espectacular (grande, con césped, árboles, zonas deportivas...), y finalmente he cogido una bicicleta gratis de Mobike y he vuelto al hotel. He descansado un poco, me he dado un baño en la piscina, he hablado con Australia, hemos intentado planear algo del viaje al Sur, he bajado a correr, y finalmente, he ido al Lomit's a cenar. La barra estaba llena y sin pinta de vaciarse, así que me he sentado en una mesa. A mi izquierda había una pareja de hombres que, aunque no podía escuchar, tenían pinta de hablar de cosas interesantes. A mi derecha se ha sentado un hombre que ha pedido un consomé, y que, cuando ya había dado buena cuenta de mi lomito con queso italiano, y me disponía a irme, ha comenzado a hablarme y hemos estado dialogando (él más que yo) hasta las doce menos cuarto. Quizá sea incorrecto (es más, entre la nueva generación estoy seguro de que no es así), pero parece gente culta la chilena.

Pongo unas fotos, aunque una imagen no vale más que mil palabras (por suerte).


Repartidor «prrreocupao».


Pelícano, me encantó verlos, eran muy grandes, parece imposible que vuelen.


Edificios grandes de Las Condes. Siempre me paro a pensar cuánta gente vivirá ahí.


Me gusta el pan que venden en los supermercados y cómo lo colocan. Dan ganas de comprarlo todo.


Edificio guay que he visto por Las Condes.


Otro edificio de diseño.


Mi cena, lomito (carne de cerdo cocida) con queso (lo ponen a la plancha y es muy apetecible), y luego italiano (conté lo de la bandera, ¿no?).

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