Everydayness
Y de vuelta a la rutina de Santiago y el trabajo. Huelga decir que el ser humano rápidamente se acostumbra a la rutina, valga la redundancia. Esa rutina que decía Walker Percy que te agarra y no te suelta, que es el enemigo, que empezó en las ciudades pero lo conquista todo y que sólo se puede romper con el desastre.
Sin embargo, fuera de la novela, no es mala mi rutina. Despierto y en cuanto soy capaz de coordinar mis movimientos me encamino a la cafetera, con mi nuevo café Tanzania que, lamentablemente, ha sido algo decepcionante. Paso aquí las primeras horas de la mañana, revisando lo que ya ha sucedido en España y con algunas conversaciones y reuniones. Para cuando me preparo y me voy, dependiendo de las obligaciones, son las nueve pasadas, y tardo más o menos quince minutos en cruzar el parque y llegar a la mítica torre de Telefónica.
Aquí salgo del trabajo más temprano, quizá contagiado por el resto. A partir de las seis la planta comienza a estar preocupantemente vacía y a poco que puedo me voy a casa y si es necesario sigo un rato desde allí.
La vuelta por el parque suele tener la fuente del bicentenario funcionando y colorida. No sé si hay algún día que no le haga una foto o un vídeo.
Cuando llego descanso mínimamente, y en seguida me pongo en marcha para salir a correr o ir al gimnasio (esto sólo lo he hecho una vez de momento). Cuando salgo a correr voy por los mismos parques que antaño, y trato de hacer una parada en las máquinas de ejercicio callejeras, mucho más vacías ahora que cuando el tiempo invitaba a enseñar músculo.
Finalmente vuelvo y, casi siempre, voy a Lomit's a cenar, donde mi rutina ha cambiado respecto a marzo, dado que ahora tomo jugo de papaya en vez de chirimoya. Cosas de temporada.
Más allá del día a día, cosas interesantes van sucediendo, y por pereza o cansancio, no relato aquí tan a menudo como pudiera.
Tomé café en la cafetería «semihipster» que descubrí con Australia y donde puedes tomar buen café.
Me invitaron a ver un partido de fútbol chileno, de la U (Universidad de Chile). Era un partido no muy importante porque era la vuelta de copa y estaba bastante decidido, pero fue muy interesante ver a la barra brava animando todo el partido, con bengalas, y le agradecí mucho a mi compañero que me invitase.
Fui a pasear y descubrí todas estas cosas, y además colibríes muy cerca que me enamoraron.
Ah, y mi cena de hoy en Lomit's, con mi jugo de papaya y mi ensalada chilena, congrio frito.














estupendo relato. Buenas imágenes.
ResponderEliminarMissing you Bro.
ResponderEliminarStay strong!